Cuando tomamos la decisión de realizar reportajes de parto nos hizo una gran lusión. Aquello significaba que Primera Foto haría el más auténtico honor a su nombre. Registraríamos la primera imagen posible de un ser humano: aquel momento mágico en el que abre los ojos al mundo.

Ya son varias las parejas que han confiado en nosotros para conservar delicadas y tiernas imágenes de esos instantes irrepetibles y llenos de emoción que se producen en el parto. Es el caso de Fernanda y Duarte. Ellos fueron los primeros padres que nos pidieron que fotografiáramos el nacimiento de su bebé.

Durante los días que preparamos el reportaje vivimos momentos cargados de muchas emociones. Fernanda se puso de parto antes de la fecha prevista pero eso no nos cogió por sorpresa. Tan pronto rompió aguas nos llamó, como habíamos acordado.

Nuestro equipo fotográfico estaba listo porque sabíamos que en cualquier momento tendríamos que salir de prisa para no perder detalle. Nos reunimos en la clínica. En los rostros de la pareja se reflejaba la ansiedad y la alegría propias de quienes se van a encontrar con el gran amor de sus vidas.

Las enfermeras se llevaron a Fernanda para confirmar que el trabajo de parto había comenzado, y mientras tanto compartimos la expectativa y la ilusión con el futuro padre. Cada vez que se abría la puerta que conducía a los paritorios nuestros corazones latían más rápido. Tuvimos que esperar quince horas para poder hacer las esperadas fotos del alumbramiento. ¡Y la espera valió la pena!

El personal médico nos entregó la vestimenta quirúrgica apropiada para estar cerca: Bata, calzas y gorro nos hacía ver como auténticos profesionales del quirófano. En esos momentos del nacimiento, la complicidad de la pareja fue clave y evidente. Miradas y besos para sellar un acontecimiento inolvidable.

Llegó el momento esperado y nos pusimos al lado del ginecólogo como testigos invisibles del milagro de la vida.  En silencio y de manera muy respetuosa, registramos segundo a segundo cómo el bebé iniciaba la aventura de la vida.

La respiración esforzada de la madre dio paso al llanto del pequeño Joao. Terminaba  la espera de nueve meses y el tan anhelado momento de ver su carita había llegado. Para Fernanda y Duarte ese instante irrepetible en el que tienen por primera vez a su hijo entre los brazos, ha quedado registrado de por vida en sus mentes y en las imágenes que tomamos para ellos con gran emoción.

Así fue como Joao Fernando llegó al mundo, para alegrar la vida de esta pareja que no se cansaba de contemplar la perfección de sus facciones, de sus manitas… del fruto de su amor.

Definitivamente es indescriptible lo que se siente al fotografiar un parto. En un intento por hacerlo, diremos que en los rostros de padres y bebés hemos visto el amor en estado puro. Gracias por dejarnos ser testigos del milagro de la vida.

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