Los especialistas insisten cada vez más que tanto los padres como los educadores deben ayudar a los niños a desarrollar la inteligencia emocional, que no es otra cosa que la capacidad que tenemos los seres humanos para comprender, utilizar y controlar nuestras emociones y las de los demás. ¿Pero cómo se hace? Hemos recopilado una serie de herramientas que consideramos claves para poder abordar este asunto de manera clara y divertida para los peques.

Daniel Goleman, psicólogo, periodista científico y escritor ha investigado sobre este tema y asegura que “los padres son los primeros tutores de sus hijos en cuanto a la inteligencia emocional se refiere. Los niños aprenden mucho de sus padres  y este aprendizaje les sirve de base a lo largo de su vida. Lo mejor que los padres pueden hacen por sus hijos es ser seres emocionalmente inteligentes”.

Para entrar en materia lo mejor es empezar por saber cómo explicarle a los niños qué es la inteligencia emocional. En este vídeo de Sparks & Rockets nos dan pautas muy interesantes.

Lo que se busca básicamente es que los niños refuercen sus habilidades, tomen conciencia de sus sentimientos  y aprendan a entender las necesidades de los demás.  En este enlace encontrarás 15 cortometrajes que trabajan desde diferentes ópticas las emociones. Un ejemplo es este corto titulado El Puente, el cual pretende enseñar a los niños a trabajar en equipo. Un ciervo, un conejo, un oso y un mapache transmiten el mensaje de que en este mundo hay espacio para todos si colaboramos y ponemos de nuestra parte…

 

El juego para desarrollar la inteligencia social

Una  herramienta valiosa que tienen los padres y los educadores para enseñar a los niños  a conocer sus sentimientos y a manejarlos es el juego.  Aquí encontrarás 8 actividades para trabajar las emociones en diferentes etapas de la infancia y de la adolescencia.

Para finalizar recordar que cuando se  trabaja la inteligencia emocional el niño potencia su autoconciencia, la autoregulación, las habilidades sociales y la empatía, algo imprescindible en el mundo actual en el que la tecnología nos absorbe con tantas distracciones.