Vamos a hablar de las toallitas húmedas, ese fabuloso invento que nos hace la vida más cómoda con sus múltiples usos. Pero en esta ocasión no vamos a hablar de su utilidad y  características, sino del problema ambiental que generamos cuando no las desechamos de manera correcta.

Actualmente en el mercado encontramos toallitas húmedas para diferentes fines: para el bebé, desmaquillantes, desengrasantes, desinfectantes,  etc., lo que ha hecho que su consumo  se multiplique. Esto no es lo malo. Lo realmente nocivo es que la mayoría de las personas las tiran por el inodoro una vez que las han usado.  Lo que ignoran es que esta acción genera graves problemas en los sistemas de alcantarillado de todas las ciudades del mundo.

Estas toallitas están hechas de un material que no se desintegra fácilmente como el papel higiénico, lo que conlleva a que se atasquen las cañerías. El tema es muy preocupante. Y no lo decimos sólo por los más 200 millones de euros que España tiene que invertir anualmente en desatascar las redes de alcantarillado -según datos de la Asociación Española de Abastecimientos de Agua y Saneamiento-. sino por el perjuicio al medio ambiente.

Es lamentable leer titulares como los que recientemente hemos visto en diarios españoles que hablan de gigantescos atascos por culpa de las toallitas. Por ejemplo el mes pasado en Valencia se descubrió una obstrucción de un kilómetro de largo y cerca de 1.000 toneladas de desperdicio. Y ni qué decir de una bola de toallitas que se sacó de las alcantarillas de Madrid del tamaño de seis coches. Sí, son cifras escalofriantes y desagradables, pero es que así de serio es el problema.

Qué hacer

Como consumidores podemos hacer, y mucho, para poner fin a este problema. Lo primero es disminuir el uso de estas toallitas al máximo. Lo segundo, y más importante, es que una vez que las usemos las depositemos en el contenedor de la basura adecuado. Para más precisión a este tipo de residuos les corresponde el contenedor gris, destinado a restos no reciclables.

Por su parte los Estados deberán ser más tajantes a la hora de hacer cumplir las normas de calidad a los fabricantes de las toallas limpiadoras, de modo que se usen solamente los materiales permitidos. Deberán además exigir que, en los empaques, el mensaje de  NO TIRAR AL W.C.  sea mucho más visible y llamativo. Actualmente la mayoría lo tienen en la parte de atrás y poco destacado.

Esto de salvar la Tierra es tarea de todos. Por eso desde este espacio en Primera Foto pretendemos demostrar que son los pequeños gestos los que nos permiten lograr grandes cambios. ¡Hagámoslo!